Cuidar la piel siempre con una buena hidratación

Cuidar la piel del cuerpo recuperando y manteniendo su hidratación a diario es clave para su salud y belleza.

Sin embargo, con frecuencia no lo hacemos de manera adecuada ni usamos los productos más convenientes. Para despejar dudas, Bio-Oil® cuenta con la voz experta de la Dra. Paloma Borregón, dermatóloga, Doctora y miembro del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la Comunidad de Madrid y de la Academia Española de Dermatología y Venerelogía entre otras organizaciones y grupos de primer nivel nacional e internacional.

Gracias a sus valiosos conocimientos y consejos podemos aprender a sacar mayor partido a nuestros cuidados, evitar caer en falsos mitos y creencias y regalar a nuestra piel la salud y belleza que merece a diario.

Hidratar la piel a diario, pero, ¿da igual cómo y cuándo?

Si bien es importante seguir las indicaciones del producto que usemos para sacarle el mayor
beneficio a su acción, cuando hidratamos nuestra piel, ya sea dos veces al día o solo una, lo más importante es que al menos una de ellas debe ser tras la ducha. Cuando nos lavamos necesitamos reponer la hidratación de la piel inmediatamente, ya que de este modo  evitaremos que se reseque aún más, ya que la limpieza puede mermar su manto hidrolipídico natural y con ello, se deshidratará más fácilmente. De modo que, si nos duchamos por la mañana, si o si debemos hidratarnos a continuación y no esperar a la noche, aunque hayamos adquirido ese hábito, o viceversa.
Además, para hidratarnos la piel debemos utilizar la cantidad necesaria para sentir que el producto llega a todas las zonas que queramos cuidar, posando el producto y masajeando suavemente para repartirlo correctamente hasta que sintamos que se ha absorbido.

Piel muy seca, ¿textura muy densa?

Aunque estamos muy familiarizados con las texturas untuosas en relación a la pieles muy secas o atópicas, la realidad es que esto es debido al tipo de emulsión del producto, generalmente rica en grasas y lípidos. Estas texturas sin embargo no tienen por qué resultar agradables a todo el mundo, pero hoy en día existen tecnologías cosméticas que permiten conseguir productos realmente nutritivos con la máxima ligereza. Por ejemplo, la nueva Bio-Oil® Loción Corporal tiene una textura realmente liviana, casi inaudita, y sin embargo aporta un 60% de aceites sin dejar sensación grasa.

Esto la convierte en una solución ideal para todo tipo de pieles, incluso perfecta para los hombres que con frecuencia rehúyen las texturas untuosas, y un aliado en verano cuando queremos algo fácil de aplicar y que permita que nos vistamos rápidamente.

“Hay que beber mucha agua para hidratar la piel”, ¿realidad o mito?

Mito. La piel no bebe, ni tampoco respira, otro gran clásico de la mitología cosmética. Si bien es cierto que debemos mantenernos hidratados bebiendo mucha agua, la proporción de esta que llega a la piel es ínfima. Por ello, es importante hidratarla a diario de manera externa, y no temer a los ingredientes oclusivos, ya que como decía, la piel no respira y, por tanto, no la vamos a ahogar.


¿El producto para cuidar la piel del cuerpo ideal debe ser…?

Equilibrado. Que aporte y retenga agua, que suavice y proteja la capa córnea, y que sea fácil de aplicar y tenga una textura agradable.
Que guarde un equilibrio adecuado entre ingredientes y activos oclusivos, humectantes y
emolientes, ya que es de ese “triunvirato” de dónde parte el mejor cuidado de la piel en términos generales. Con una textura que nos guste, que se adecue a nuestras necesidades y no haga que lo releguemos a momentos puntuales por ser complicado.

Si un producto es bueno y nos va bien ¿podemos usarlo también en la cara?

Esta es una de las preguntas más recurrentes que me hacen como dermatóloga. La realidad es que podríamos usar el mismo producto para hidratar cuerpo y rostro desde la niñez hasta la llegada de la adolescencia. Pero cuando esta flora, si debemos buscar opciones precisas para el rostro ya que la actividad de las glándulas sebáceas cambia, se activa y un producto corporal podría ser demasiado intenso. Sin embargo, esto puede cambiar nuevamente llegados a la edad madura, cuando su actividad es mínima y la piel se deshidrata y seca con facilidad.