Entrevista Dr. Ramón Cacabelos García

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Dr. Ramón Cacabelos - dDermis magazine 20Dr. Ramón Cacabelos García es Presidente del Centro de Investigación Biomédica Euroespes y Presidente de la World Association of Genomic Medicine, el Dr. Cacabelos es uno de los mayores expertos mundiales en Neurogerontología y Neurogeriatría. Ha dirigido más de 169 proyectos de investigación nacionales e internacionales, pero el último, en el que han estado investigando durante los últimos 20 años, destaca especialmente  por haber desarrollado un nuevo modelo de vacuna contra el Alzheimer, la EB‐101, experimentada en animales transgénicos portadores de las principales mutaciones genéticas responsables de esta enfermedad en seres humanos. Según estos estudios, la EB-10 podría prevenir la enfermedad y reducir eficientemente las lesiones cerebrales en aquellos casos en los que el Alzheimer ya se ha manifestado. 

 

¿Para quién está destinada esta vacuna preventiva?

La EB-101 está diseñada para la población de más alto riesgo, representada por aquellas personas en cuyas familias aparecen casos de demencia generación tras generación.

¿Qué efectos tiene? ¿Puede contribuir a reducir las lesiones provocadas por esta enfermedad?

Esta vacuna es dual, preventiva y terapéutica. La vacuna preventiva se administra mucho tiempo antes de que aparezca la enfermedad para que ésta no se manifieste; y la vacuna terapéutica se aplica cuando los síntomas son muy incipientes, a pesar de que en este estadio ya han muertos muchos miles de millones de neuronas que irremediablemente nunca se van a recuperar.

 

“Hace falta utilizar la medicina con fines predictivos y preventivos en vez del abuso reparativo actual.”

 

¿Cuáles son sus ventajas con respecto a otras vacunas que se han ido desarrollando contra el Alzheimer?

Las dos ventajas de la EB-101 con respecto a otras vacunas desarrolladas desde el 2001 son (i) la eficacia preventiva (evita que la enfermedad se manifieste), (ii) la eficacia terapéutica, al reparar parte del tejido dañado en casos incipientes y enlenteciendo el proceso de muerte neuronal, y (iii) evita efectos secundarios graves, como la meningoencefalitis o las microhemorragias cerebrales, que fueron la principal causa del fracaso de la vacuna de Elan.

¿Cuál será vuestro siguiente paso?

Desarrollar dos protocolos clínicos: uno preventivo en personas mayores de 35-40 años con historia familiar de demencia y perfil genómico de alto riesgo; y uno terapéutico en casos incipientes de demencia con un perfil genómico determinado en el que tengamos evidencias de eficacia de la inmunoterapia activa.

¿Cuándo podrá estar lista para ser desarrollada y fabricada?

En caso de no haber graves complicaciones clínicas, podríamos hablar de un proceso de 6 a 8 años.

¿Por qué es tan importante la prevención en esta enfermedad?

Porque aunque la enfermedad se manifiesta en personas mayores, realmente la muerte de las neuronas empieza a producirse muchos años antes, cuando el cerebro deja de madurar a los 30-35 años de edad.

¿Actualmente cuál cree que son los mejores tratamientos preventivos y de tratamiento temprano para el Alzheimer?

Lo más eficaz es identificar diversos factores de riesgo para demencia y tratarlos eficazmente. En esta categoría estarían la isquemia cerebral, los accidentes cerebrovasculares, los traumatismos cráneo-encefálicos, problemas metabólicos y endocrinos (hipotiroidismo, diabetes), cuadros carenciales, como déficits de hierro, ácido fólico y vitamina B12. En cualquier caso, actualmente es esencial que cualquier tratamiento farmacológico se aplique de forma personalizada en base al perfil farmacogenético de cada paciente; de lo contrario, la tasa de error terapéutico es de más del 60%, aparte de la inducción de efectos adversos y complicaciones médicas.

El envejecimiento de la población está provocando, de forma creciente, un gran impacto tanto a nivel sanitario como socioeconómico. ¿Cuáles cree que son los retos en este sentido?

Es obvio que la esperanza de vida de la población europea se ha duplicado desde 1900 hasta ahora; a mayor porcentaje de población senil, mayor emergencia de procesos degenerativos y discapacitantes. En este sentido, para paliar la debacle sociosanitaria y socioeconómica de la población geriátrica discapacitada, creo que hace falta trabajar en modelos educativos de concienciación social para familiarizarnos con nuevas estrategias preventivas, utilizar la medicina con fines predictivos y preventivos en vez del abuso reparativo actual, educar al colectivo de profesionales de la salud en la conveniencia de formarse para aplicar los nuevos procedimientos de la medicina genómica (personalización de los tratamientos, diagnósticos de certeza con biomarcarores fiables, etc), y promover un nuevo modelo de atención sanitaria que permita al ciudadano ser dueño de su propia vida y no víctima de las circunstancias o del modelo sanitario al que tenga que someterse sin posibilidad de decidir. Este es el gran reto de la medicina genómica y la personalización de la asistencia médica.

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