Entrevista Anna Aromí

 Entrevista Anna Aromí, psicoanalistaNo hay contraindicaciones para realizar un psicoanálisis pero una tiene que estar dispuesta a perder los prejuicios, sobretodo los de una misma

Licenciada en Ciencias de la Educación. Es miembro (AME) de laEscuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Co-Fundadora e impulsora del Grupo de Investigación Psicoanálisis y Pedagogía (1995-2005) y puso en marcha la Tertulia de Cine: el cine de Lacan (2001-2008).

Fue responsable editorial de la revista del CIEN y de Instituto del Campo Freudiano El Niño (1995-2002) y dirigió la Colección de Libros de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano (1998-2000).

El empoderamiento de las mujeres en el psicoanálisis…

Desde su inicio el psicoanálisis ha acogido a grandes figuras analistas como Anna Freud, Melanie Klein, Lou Andreas-Salomé… Actualmente hay un gran número de mujeres psicoanalistas más que hombres, hay una feminización en este sentido de mujeres que hacen investigación y clínica dentro de la comunidad analítica.

¿Qué significa ser Analista de la Escuela Lacaniana?

Hace casi 2 años fui nombrada analista de la escuela en mi asociación de psicoanalistas. Es un título que se le da a las personas que tienen una trayectoria en psicoanálisis y se han analizado durante largo tiempo y que si lo desean, al terminar el análisis pueden presentarse a un dispositivo llamado “pase” en el que se caso puede ser evaluado.

Yo lo hice y ahora estoy en mi periodo de explicar y hacer docencia a partir de mi experiencia analítica.

¿Cómo puede el psicoanálisis ayudar en la búsqueda de la felicidad?

Sobre esta cuestión tenemos un problema y es que Freud decía que no hay nada en los seres humanos que garantice ni que les lleve a ser felices. Más bien al contrario, más bien, el ser humano está atravesado por una serie de pulsiones, fantasmas que se nos cruzan en el camino de la felicidad.

Por supuesto que el psicoanálisis puede ayudarlo mucho, especialmente a la mujer puesto que nace con la dignificación del malestar de las mujeres.

Es lo primero que hizo Freud, dar la palabra a las mujeres para que expresaran su malestar como la famosa histeria femenina. Así, se conseguía transformar ese malestar y hacer que la persona se sintiese muy distinta.

 Entrevista Anna Aromí, psicoanalista
Anna Aromí, psicoanalista

El Ser mujer en el siglo XXI

No está escrito como ser mujer pero lo que sí ha estado definido y idealizado ha sido como ser madre. Pero madre y mujer no son la misma figura aunque durante un tiempo se confundieran los términos.

Cómo ser mujer y no morir en el intento. Hay un riesgo en esta posición femenina porque existe el maltrato hacia la mujer que se extiende, que se profundiza; aunque, por suerte, no lo sufren la mayoría.

El ser mujer está por escribir. Cada una ha de encontrar su manera de hacer de mujer y situarse en relación a la feminidad.

¿Qué es el Deseo?

Lacan lo definía como el deseo del otro. En realidad el deseo mayor del ser humano y para las mujeres es nuestra experiencia cotidiana, el de ser deseado.

Queremos ser queridas, queremos que nos deseen, que nos miren, que nos escuchen. El problema es que para que esto funcione tiene que haber otro y en este momento, el “otro” es una figura que está en transformación en una modernidad líquida.

Es muy difícil encontrar “otro” que se sostenga, salvo que la mujer misma se lo invente. Así, la experiencia actual de las mujeres está llevando a cada una a inventarse un “otro” con el que conversar.

¿Un canon de belleza y otro de feminidad?

Dos mujeres maravillosas, Rossy de Palma y Paloma Picasso que no se puede decir que no tengan en ellas algo de la feminidad e incluso el enigma de la feminidad y de un estilo. Y sin embargo son mujeres que no se adecúan, adaptan al canon general de la belleza.

Esto es un corsé hecho para poder vender cosas que nos sirven a todas: ropa interior, maquillaje, cirugía, dietas…nada que decir si hay libertad para comprar.

La verdadera belleza es la singularidad, aquello que nos hace a cada una distintas y que hay que potenciar, y que es lo contrario de un canon, de los signos de belleza universales.

 

La sexualidad femenina en el psicoanálisis…

Es uno de los campos en los que se ha avanzado más.

La sexualidad femenina ha cambiado mucho porque para las mujeres el sexo y el amor durante un tiempo desde el punto de vista del psicoanálisis se consideró que iban juntos. Aunque fue la primera disciplina que separó maternidad de feminidad.

Para nosotros, la sexualidad femenina es distinta porque no abarca únicamente los órganos sexuales femeninos es algo que se extiende más allá de la pura biología y se extiende a otros como la piel, la mirada, las palabras.

Para una mujer escuchar palabras es básico para su libido. Por ejemplo, no es fácil sostener palabras dirigidas a una mujer porque se han perdido muchos instrumentos que preparaban al hombre para ello como la declaración del primer amor a una chica.

Ahora tenemos el sexo y la pornografía en Internet, pero la sexualidad no es algo autoerótico y dirigirse al otro sexo requiere un cierto esfuerzo, una voluntad y para el deseo de las mujeres esto es muy importante.

¿Qué nos dice “El sinthoma”?

La histeria no es la manifestación histérica que es como ha pasado el término al lenguaje común. Para nosotros es una enfermedad del deseo, de estar desorientada en relación con el propio deseo y con el del otro.

Las manifestaciones ahora son mucho más discretas, sutiles y no tan fáciles de reconocer por las propias mujeres que a veces no saben cómo llamar a los que les pasa. Por ejemplo, mucho malestar psicológico puede manifestarse más sutilmente en dolores musculares, migrañas…todo tipo de malestares que se ubican en el cuerpo pero no tienen una etiología biológica corporal.

Y por lo tanto, existe una influencia a medicalizar dificultades que no son médicas, por ejemplo llamarle necesariamente “depresión” a todas las tristezas bien sea una ruptura de pareja, pérdida de un trabajo, de un ser querido…

A mi modo de ver, depresión es tener que pasar por la farmacia. No todo tiene que ser patológico, medicado, hay situaciones de dificultad que son humanas y hay que saber reconocer y defender.

¿Cómo prestar atención a lo que decimos para saber qué nos pasa?

Generalmente hablamos sin darnos cuenta de lo que decimos. La experiencia con el psicoanálisis se inicia con un cierto malestar, sea angustia o físico que no tiene origen biológico o corporal.

Naturalmente se puede acudir a la medicina y tratarlo con medicación o bien a un analista y tratarlo de otra manera “querer saber”.

Se empieza escuchándose uno mismo junto al analista que también lo hace, así puede ayudarte a averiguar el origen de ese malestar y nosotros escuchando nuestras propias palabras podemos realizar un cierto mapa de los que nos ocurre.

¿Qué te parece la idea original del Women 360ºCongress?

Es una idea fantástica. Es el siglo de las mujeres y tenemos una gran responsabilidad porque en la medida que tomamos protagonismo y nos damos cuenta del mismo, tenemos que ver como hacemos avanzar a los otros con nosotros ya sea hijos, maridos, amigos, quienes nos rodean.

El psicoanálisis te enseña lo radicalmente sola que puedes verte en ciertas situaciones y que nadie puede hacerte compañía como en la toma de decisiones relacionadas con la muerte, el amor… Pero a la vez, hay otras en las que no estás sola y es muy agradable saber que hay otros con los que puedes avanzar y compartir.

Tu mensaje para las mujeres empresarias y directivas

Yo les diría que no tengan miedo de leerse a ellas mismas en las varias líneas que las conforman como madres, mujeres, empresarias, ciudadanas…y que si alguna vez tienen ganas de leer entrelíneas aunque a veces puedan encontrar mucho malestar, angustias…cuando esto aparece pueden acudir al psicoanálisis. Hay un campo muy extenso por recorrer para todas aquellas que quieran saber de sí mismas.

Escrito por MF.

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