Entrevista a Dra. Eudoxia Gay

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Eudoxia Gay - dDermis magazine 25

El pasado mes de Diciembre (2014), el Gobierno aprobó un anteproyecto de ley sobre el aborto, más restrictiva con respecto a la precedente de 2010 (Ley de Plazos), por la que interrumpir el embarazo dejará de ser un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas y volverá a ser un delito, despenalizado sólo en dos casos: violación y “grave peligro para la vida o la salud física o psíquica” de la mujer. Serán los médicos y profesionales de la psiquiatría los que decidirán si ese peligro existe. La presencia de malformaciones fetales gravísimas no será motivo de aborto, aunque sí lo será el efecto psicológico que eso tenga en  la embarazada. Contra este supuesto se han pronunciado ya diferentes colectivos de profesionales, y entre ellos la Asociación  Española de Neuropsiquiatría. Su presidenta, Eudoxia Gay, nos explica su posición al respecto de esta nueva ley.

dDermis: La posición de la AEN con respecto a la nueva Ley del Aborto argumenta, entre otras cosas, que los nuevos cambios no  disminuirán realmente los abortos y que en cambio supondrían un factor de riesgo para la vida y la salud de las mujeres…
Eudoxia Gay: Un reciente informe de la OMS1 constata que “La evidencia acumulada demuestra que la eliminación de las restricciones sobre el aborto produce una reducción de la mortalidad materna causada por el aborto inseguro y, en consecuencia, una disminución en el nivel global de mortalidad de las mujeres”. Como sanitarios, socialmente encargados de la salud de la población, esto es lo primero que nos preocupa del Anteproyecto de Ley del Aborto. El cambio de la Ley de Plazos, vigente en la actualidad, por otra de Supuestos, lejos de disminuir el número de abortos, se constituye como un factor de riesgo para la vida y la salud de las mujeres, produciendo un aumento de su morbilidad y mortalidad.
Esta ley, en el caso de aprobarse, supondrá un retraso en la realización de las interrupciones voluntarias de embarazo, sumiendo a  la mujer en un verdadero laberinto sanitario administrativo, con el consiguiente aumento del sufrimiento innecesario que esta  demora conlleva, tanto para la mujer como para su familia. Ese sufrimiento mental se traduce en un aumento de sintomas  ansioso depresivos, que sí tendrán. También traerá ineludiblemente un aumento de los viajes a nuestro entorno próximo (Francia, Portugal), para interrumpir el embarazo en condiciones más civilizadas y aumentará las interrupciones voluntarias del  embarazo en condiciones lamentables y clandestinas para las mujeres más pobres y peor informadas.

dD ¿A qué os referís con la “instrumentalización de los psiquiatras” y el “papel de vigilantes de la moral” a los que apuntáis en vuestro  manifiesto?

EG: Desde sus origen como profesión, la psiquiatría ha constituido uno de los elementos del poder para dominar a la población mediante medidas de control especialmente en el ámbito de la libertad sexual (hasta 1973 se diagnosticaba que la homosexualidad como una condición patológica). Eso ha posibilitado que los sectores más conservadores se amparen en un supuesto saber científico para justificar la imposición a toda la sociedad, de su moralidad y sus temores: a la homosexualidad, a la  libertad de las mujeres, etc. invocando criterios profesionales pretendidamente científicos. No existen predictores clínicos ni psicopatológicos que evalúen futuribles en relación con cualquier circunstancia vital estresante, del daño que puede causar ni de su permanencia en el tiempo, tal y como recoge el anteproyecto de ley, por tanto evaluar en una mujer sana que quiere abortar una futura enfermedad mental no es posible con instrumentos psicopatológicos ni clínicos, si nos atenemos a una práctica científica y ética.

“Aumentará las interrupciones voluntarias del embarazo en condiciones lamentables y clandestinas”

dD. Es muy interesante el punto de vista de que la responsabilidad que os otorgaría la nueva Ley, al mismo tiempo consagraría la  “minoría de edad de las mujeres”…
EG: En este anteproyecto, a los psiquiatras se nos confiere el papel de tutores de la voluntad de las mujeres, coloca a la mujer  embarazada en la posición de ceder el control de su cuerpo a terceros, otorgándonos un poder que no queremos: tutelar en una  decisión de relevancia biográfica crucial a personas adultas y competentes, por el simple hecho de ser mujeres. No tiene sentido  situar a los psiquiatras en un lugar central de la toma de decisión respecto al deseo de una mujer de no seguir con su embarazo. Los psiquiatras en la decisión de que la mujer aborte o no, no tenemos nada que decir. Podemos intervenir si la mujer nos lo demanda, para aliviar, consolar, apoyarla ante la decisión que ha tomado, sea cual sea ésta. Pero no podemos inclinar la balanza  hacia un lado o hacia otro.

dD. Otro tema que subrayáis como importante es que con la nueva ley, en caso del supuesto de enfermedad existente, la mujer podría  acabar teniendo un estigma persistente en el tiempo, ¿correcto?
EG: No hay ninguna razón que pueda ligar la enfermedad mental al aborto: se trata de una decisión libre del ámbito de la vida sexual  y reproductiva de la mujer. Pero informar por parte de dos psiquiatras para poder abortar que las mujeres tengan “con un daño psíquico y persistente en el tiempo”, equivale a ser catalogada como enfermas mentales. Esta etiqueta, condiciona que en otra  circunstancia vital, por ejemplo en caso de conflicto posterior respecto a la custodia de los hijos, se vuelva a valorar esa  vulnerabilidad psíquica, cerrando un círculo infernal contra la mujer.

dD. No sois la única asociación profesional que se ha opuesto abiertamente a la nueva Ley. ¿Tenéis previsto aunar fuerzas y realizar acciones comunes en el futuro?

EG: Practicamente todas las Asociaciones medicas que guardan relación con el aborto nos hemos manifestado en contra. Son multiples las acciones que estamos llevando acabo colectivamente, mesas redóndas, escritos , manifiesto y recogida de firmas. Acabo de regresar del Parlamento Eurepeo en Bruselas donde un grupo amplio de mujeres (politicas, juristas, asociaciones de mujeres progresistas y feministas  y profesionales del ámbito sanitario) hemos ido a solicitar a Europa apoyo para impedir esta ley, y volver Ley de plazos , si se quiere mejorada, que no impida a la mujer decidir sobre su planificación familiar y no penalice a los profesionales, que estamos obligados a proteger la salud de los  ciudanos  y ciudadanas y no imponerles valores morales.

1Aborto sin riesgos. Guía técnica y de políticas para el sistema de salud. Organización Mundial de la Salud. OMS, 2012.
 
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